Nuestra Carta

Cada niño nos habla a su manera de la belleza y de las heridas de la vida y nos recuerda así nuestra responsabilidad. Su nacimiento representa una nueva esperanza para la humanidad que le debe lo mejor que tiene.

Es por ello que el BICE emplea todas sus fuerzas para promover la dignidad de todos los niños y hacer aplicar sus derechos fundamentales, a menudo violados.

Nuestra Carta, adoptada en el 2007, pone de manifiesto estas convicciones inquebrantables gracias a dos pilares esenciales:

Creer en el ninño

  • Afirmar que le niño tiene derechos

Persona humana de pleno derecho, el niño tiene derechos fundamentales inalienables. Como persona en devenir, es vulnerable y debe ser protegido y acompañado. El BICE lo despierta a su propia dignidad y a sus derechos. Sensibiliza también a los padres, a los que lo rodean y a todos aquellos que intervienen en su desarrollo incluyendo a los poderes públicos.

  • Favorecer el “dinamismo de vida” propio de cada niño

Cuando los derechos del niño o del adolescente son negados por las condiciones inicuas existentes, cuando los puntos de referencia están comprometidos, es posible ayudarlo a recobrar la confianza en la vida y su propia estima. El niño posee en sí mismo importantes recursos. Estos se revelan si puede dialogar, ser escuchado con afecto y respeto, ser defendido. El BICE favorece esta “resiliencia” que permite al niño reconstruirse.

  • Velar por el desarrollo del niño en todas sus dimensiones

El niño necesita ser protegido, alimentado, cuidado e instruido. Su bienestar psicológico también es esencial. El vínculo con su familia y su comunidad debe ser preservado. Tiene derecho a la despreocupación, a la risa, al juego, también a un futuro profesional. El desarrollo integral del niño y su felicidad demanda aún, cualquiera sea su situación, que pueda reflexionar sobre el sentido de su vida y que se respete la dimensión espiritual que le es propia. La inspiración evangélica del BICE lo incita a este respeto.

Movilizar las competencias para que todos los niños vivan dignamente

  • Comprometerse “en el terreno” con los niños en dificultad

En numerosos lugares, los derechos de los niños son negados de manera intolerable: explotación laboral, situaciones de esclavitud, abandono en la calle, abuso y explotación sexuales, militarización forzada, encarcelamiento, tratamiento inhumano de los niños discapacitados. Estas situaciones producen en los niños y adolescentes violencias y sufrimientos indignantes. Para combatir en el terreno – en Africa, América Latina, Asia y Europa-CEI - el BICE se compromete con socios locales a prevenir las violencias y a promover sin descanso los derechos de los niños. La participación de los niños es el eje de su acción.

  • Estimular la reflexión y la investigación sobre el niño

El BICE es el lazo entre la experiencia adquirida en el terreno y la investigación científica referente a la infancia para que se alimenten mutuamente. Es un espacio de reflexión y de cuestionamiento permanente. Gracias a sus publicaciones, a su Centro de Recursos en Internet, a las actividades formativas que propone, comparte ideas,  pericias y buenas prácticas.

  • Manifestar la voz de los niños

Más que nunca la defensa y la promoción de los derechos de los niños interpelan respuestas concertadas a nivel mundial. El BICE actúa con los niños ante la sociedad civil, los gobiernos y las instituciones internacionales: agencias de Naciones Unidas, Consejo de Europa, instituciones de la Unión Europea… Federando las competencias de varias organizaciones comprometidas en el servicio de los niños, fue uno de los iniciadores de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niños. En la actualidad, vela con otras ONG por su aplicación y su evolución.

Referencias de la organización

  • Historia

Asociación de derecho francés, el BICE es una organización internacional no gubernamental reconocida por la Santa Sede. Goza de un estatuto consultivo ante Naciones Unidas. Fue fundado en 1948 por iniciativa de organizaciones católicas para ayudar a los niños después de las conmociones de la Segunda Guerra Mundial.

  • Objeto

El BICE trabaja al servicio de todos los niños, sin discriminación ni proselitismo, respetando su nacionalidad, su cultura, su religión. “Tiene por objeto el desarrollo integral de todos lo niños, dentro de una perspectiva cristiana y aboga por la humanización de su suerte. Se ocupa particularmente de los más desposeídos” (Art. 3 de los estatutos). Sus colaboradores deben observar un código de buena conducta.

  • Red BICE

Las organizaciones católicas comprometidas con los niños constituyen una red mundial. Son llamadas a formar parte del BICE así como todos los organismos, cristianos o no, que se reconozcan en sus objetivos.

  • Financiamiento

El financiamiento del BICE está asegurado dentro de la más amplia transparencia por donadores privados, garantes de su independencia y por socios financieros públicos o privados. El BICE es miembro del Comité de la Charte du don en confiance.

La acción del BICE es duradera. Con todos aquellos que acompañan a los niños, busca identificar los nuevos riesgos que los amenazan y las nuevas oportunidades que se les ofrecen. Defendiendo su dignidad y sus derechos, contribuye en la construcción de un mundo de justicia y de paz que abre… para cada niño, un futuro.

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