Durante y después de la emergencia, el Bice apoya la movilización de los recursos del pueblo haitiano mediante redes regionales que se comprometan a respetar su identidad cultural y los derechos de cada niño.
El tiempo transcurrido desde el terremoto del 12 de enero pone en evidencia que las destrucciones causadas por el sismo llaman insistentemente a la solidaridad. Esta debe fundarse en principios éticos, morales y de respeto de los derechos del pueblo haitiano.
El Bice expresa su admiración por las iniciativas tomadas por los haitianos y las asociaciones locales y apoya los esfuerzos de las organizaciones internacionales, de los Estados, de las Iglesias y otras instituciones en las acciones de emergencia.
El Bice, fiel a su inspiración cristiana y en coherencia con la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, considera necesario establecer estrategias, a mediano y largo plazo, de promoción y de protección sicosocial, especialmente para los numerosos niños y adolescentes que perdieron sus lazos familiares y comunitarios.
Es esencial reforzar las iniciativas de acompañamiento emocional y de resiliencia individual, grupal e institucional.
Durante y después de la emergencia, el Bice apoya la movilización de los recursos del pueblo haitiano mediante redes regionales que se comprometan a respetar su identidad cultural y los derechos de cada niño.
París, 20 de enero de 2010.




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